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¿QUÉ ME PASA EN EL ESTÓMAGO?

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Dolor en la parte alta y central del abdomen, perdido de apetito náuseas son algunos de los síntomas de la infección por helicobacter pylori. No abstente, esta batería puede habitar en el estomago de una persona durante toda su vida sin que note ninguna molestia.

Más de la mitad de la población mundial está infectada por Helicobacter pylori, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de una bacteria muy resistente, ya que puede vivir en el interior del estómago del ser humano.

Por lo general, es muy difícil que una bacteria sobreviva en el estómago, debido a la gran cantidad de ácido clorhídrico que produce este órgano. En cambio, la Helicobacter Pylori puede colonizar el estómago de una persona y permanecer allí para siempre si no se aplica un tratamiento antibiótico.

Lo más habitual es que la infección se adquiera durante la infancia, generalmente a través de los padres o de los hermanos. “La vía de transmisión no es del todo conocida, pero probablemente requiere el contacto con heces o vómito de individuos infectados”, apuntan los especialistas de la Sociedad Catalana de Digestología.

SÍNTOMAS Y PELIGROS

La mayor parte de las personas infectadas no nota nada. La bacteria solo provoca síntomas en aproximadamente entre 1 y 4 de cada 10. A veces, las molestias están ocasionadas por una úlcera provocada por la infección. Además, la Helicobacter Pylori aumenta el riesgo de cáncer de estómago,  explica Blas José Gómez Rodríguez, experto de la Fundación Española del Aparato Digestivo.

Los síntomas más frecuentes son: dolor o molestia en la parte alta y central del abdomen (bajo el esternón), distensión, saciedad precoz, falta de apetito, náuseas y vómitos u oscurecimiento de las heces, que pueden llegar a ser “negras como el alquitrán”. Además, las úlceras que sangran pueden causar anemia y cansancio.

En casos muy excepcionales puede surgir un cáncer de estómago.

No obstante, “es muy poco frecuente desarrollar cáncer gástrico por una infección por Helicobacter pylori. Sin embargo, al ser una infección tan común, hay que tener en cuenta dicha posibilidad.

En caso de tener molestias en el estómago o familiares directos con cáncer de estómago, es conveniente consultar con el médico para que valore si es necesario investigar si hay infección por Helicobacter pylori.

Existen varias pruebas para diagnosticar la infección. Una de ellas es el test del aliento. “Consiste en administrar una bebida que contiene un marcador que, en caso de que haya infección, pasa a la sangre y se elimina con el aliento. Pasados unos minutos, se hace soplar al paciente en un contenedor especial y se analiza el aire que sale de sus pulmones”, detalla la Sociedad Catalana de Digestología.

Por su parte, la endoscopia (introducir una cámara por la boca para estudiar el estómago) tiene la ventaja de que permite ver si hay una úlcera y descartar que haya un tumor. Esta entidad manifiesta que, tanto las biopsias que se toman durante la endoscopia como el test del aliento, son muy fiables para detectar la infección.

También hay pruebas que detectan la presencia de la bacteria cuando se elimina por las heces. Asimismo, la infección puede detectarse mediante un análisis de sangre. Pero, ésta es la forma más fácil pero la menos fiable.

TRATAMIENTO CON VARIOS ANTIBIÓTICOS

Una vez diagnosticada la infección, el médico prescribe un tratamiento con antibióticos con el fin de eliminar la Helicobacter pylori. No obstante, subrayan que este objetivo no siempre se consigue en la práctica diaria debido al desarrollo de resistencia a los antibióticos por parte de la bacteria.

Los investigadores examinaron los principales antibióticos para erradicar la bacteria: amoxicilina, claritromicina, levofloxacina y metronidazol, en base a los resultados obtenidos de 758 pacientes de Bogotá (Colombia) a quienes siguieron durante seis años.

Los especialistas afirman que es difícil tratar la infección porque la bacteria se puede hacer resistente y los antibióticos no trabajan bien en el medio ácido del estómago. Por eso hay que dar la combinación de tres antibióticos y un medicamento que disminuya la producción de ácido del estómago (generalmente omeprazol).

Asimismo, es necesario mantener el tratamiento durante entre 10 y 14 días. “Tratamientos más cortos o con menos medicamentos también pueden curar la infección, pero son menos eficaces”, concluyen.

Por Purificación León // EFE/REPORTAJES

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