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CUANDO EL NIÑO TARDA EN APRENDER

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El hecho de que un niño no aprenda a leer, escribir o hacer cálculos matemáticos en un período tiempo considerado como “normal” no quiere decir que sea un retrasado. Es posible que padezca algún tipo de trastorno de aprendizaje, un problema que puede obedecer no solo a factores neurológicos sino también a cuestiones culturales, a una enseñanza deficiente o a una falta de oportunidades.

LECTURA, CÁLCULO Y EXPRESIÓN ESCRITA

La dislexia es uno de los trastornos del aprendizaje que se diagnostica cuando el rendimiento del individuo en lectura, cálculo o expresión escrita es sustancialmente inferior al esperado por edad.  La disfasia, o pérdida parcial de la capacidad de expresión, es una de las patologías asociadas a estos trastornos, así como el déficit de atención, la dispraxia, que se manifiesta en la dificultad de articulación de palabras, o la afasia, que es la pérdida completa del habla, generalmente a consecuencia de algún trauma.

DESARROLLO EMOCIONAL PREVIO

Antes de llegar a la conclusión de que un niño padece alguno de estos trastornos, los padres deben tener en cuenta una serie de pautas indicadoras del desarrollo emocional previo, así como del pre-lenguaje.

Según los protocolos de la Asociación Internacional de Pediatría (AIP), a los cuatro meses el bebé tenderá los brazos para que los adultos le levanten de la cuna, y a los cinco empezará a carcajearse. Al medio año de vida, el niño deberá descubrir el principio causa-efecto: la sonaja hace ruido cuando la agito, y los adultos reaccionan cuando tiro algo al suelo.

Por esas mismas fechas, puede que muestre indicios de celos si ve coger en brazos a otros bebés, empezará a recelar de los desconocidos, volverá la cara cuando no tenga hambre y mostrará su frustración cuando no consiga lo que quiere, por medio de llantos o balbuceos.

A los ocho meses, el bebé pronuncia su primera palabra, por lo general, y las primeras frases entre los 18 y los 24 meses.

Todos estos detalles significativos suelen adelantar que el bebé llegará a la edad escolar en óptimas condiciones para asimilar lo que los tutores y maestros le irán enseñando, pero puede ocurrir que los trastornos en el aprendizaje emerjan a pesar de la falta de indicios en el desarrollo emocional previo. No obstante, el tiempo transcurrido entre la primera palabra y las primeras frases es muy importante para evaluar si hay retraso.

ABANDONOS ESCOLARES

El Grupo de Trabajo para los Trastornos de Inicio en la Infancia, la Niñez y la Adolescencia en su informe aportado para la elaboración del “Manual recopilatorio diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” fija las estimaciones de la prevalencia de los trastornos del aprendizaje entre el 2 y el 10 por ciento, “dependiendo de la evaluación”, y añade que en Estados Unidos se considera que aproximadamente un 5 por ciento de los alumnos de las escuelas públicas presenta este problema.

NIÑOS DE OTRAS CULTURAS

Magda Campbell, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York y codirectora del grupo de trabajo, advierte de que, si bien “una escolarización adecuada puede dar lugar a resultados deficientes en las pruebas de rendimiento normalizadas”, se ha comprobado que “los niños procedentes de etnias o culturas distintas de la cultura escolar predominante, junto con los niños que han asistido a escuelas pedagógicamente inadecuadas, pueden puntuar insuficientemente en las pruebas de rendimiento”.

EDUCACIÓN Y PADRES

El tratamiento de los trastornos de aprendizaje pasa por la necesaria colaboración entre padres, educadores y psiquiatras o psicólogos infantiles, según Magda Campbell.

En algunos colegios se han puesto en marcha experiencias interesantes, recogidas por el equipo dirigido por Shaffer y Campbell, consistentes en que los padres de estos niños leen y comentan textos con ellos, realizan juegos de atención y observación y les enseñan a razonar.

Javier Parra   //     Efe Reportajes.

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