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¿CÓMO SERÁ LA RELACIÓN DE BIDEN CON LATINOAMÉRICA?

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Desde el fin de la Guerra Fría (1991), las tensiones entre Oriente y Occidente rebajaron ostensiblemente y se fortalecieron las alianzas económicas entre los diversos países que anteriormente se consideraban enemigos.

En este sentido, desde la Guerra Fría hasta el ataque terrorista a la Torres Gemelas en New York (2001), la relación entre Latinoamérica y Estados Unidos estuvo marcada por una política fundada en la economía, misma que benefició a las empresas transnacionales, a la inversión extranjera y a los mercados de consumo.

Sin embargo, con el ataque terrorista, las relaciones económicas entre estas dos regiones se redujeron y empezó a tener mayor peso una política centrada en la migración.

Las políticas antiinmigrantes adquirieron mayor aplomo con la llegada de Donald Trump a Washington y se debilitaron los lazos de los diversos tratados de libre comercio, los cuales caracterizaron un poco más de tres décadas.

El gobierno de Trump no solo cuestionó los prefijos del Tratado de Libre Comercio que firmó, por ejemplo, Estados Unidos con México y Canadá, sino que trató de anular y crear una especie de guerra comercial.  No se llegó a ese final, pero se debilitó la alianza.

¿Ahora qué Trump se vaya de la Casa Blanca, cuál será la nueva política del nuevo gobierno de Joe Biden hacia la región latinoamericana? 

Lo más probable es que las tensiones migratorias entre los países latinoamericanos, especialmente con México, se reduzcan y los lazos económicos vuelvan a la mesa de negociación.

Biden va a necesitar de los mercados latinoamericanos una vez que se controle la pandemia del Covid-19 y una vez que se restablezcan los canales económicos entre estas dos regiones.

Durante el gobierno de Trump, Estados Unidos cedió demasiado a la inversión asiática en América Latina; ahora es tiempo de recapturarlas.

El gobierno de Biden tendrá en su frente a varios gobiernos latinoamericanos con tendencias de izquierda; empero, esta forma de operar la economía de un país no debe ser impedimento para consolidar alianzas.

Este es un periodo muy diferente a los anteriores. América Latina ya no está compuesta de países sumisos y manipulables, sino de estados autónomos y soberanos, aunque todavía se observa inestabilidad política en algunos de ellos.

A Biden debe interesarle abrir los mercados latinoamericanos para que las empresas norteamericanas puedan exportar sus productos y generar capital. No necesita actuar con hostilidad, como lo ha venido haciendo el actual gobierno.

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